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Turismo y Animales - Cautiverio

Cautiverio

Aunque algunos centros tienen una finalidad conservacionista y proteccionista real, donde el bienestar de los animales prima por encima de todo, lamentablemente en todo el mundo los verdaderos santuarios son muy pocos debido a que son gestionados, generalmente, por entidades sin ánimo de lucro.

En cambio, la mayoría de los centros que se hacen llamar “refugios”, “orfanatos”, “granjas”, etc. no suelen ser más que otro negocio de explotación animal: estos lugares capturan animales de su estado salvaje o los fuerzan a reproducirse sin estar inscritos en ningún programa de conservación, les obligan a realizar espectáculos e incluso comercian con ellos o con sus partes.

Así mismo, millones de animales salvajes son exhibidos en condiciones artificiales en zoológicos y acuarios por todo el mundo. Generalmente, sus condiciones de vida son pésimas; los animales sufren por culpa del hacinamiento, la falta de espacio y de estímulos, por el estrés y por la imposibilidad de llevar a cabo sus comportamientos naturales.

En definitiva, en cautividad pocos animales se mantienen en instalaciones que les ofrezcan condiciones ambientales complejas (substrato, objetos, refugio, rutinas de alimentación o enriquecimiento ambiental apropiado, por ejemplo) que les estimulen comportamientos naturales. 

En la gran mayoría de casos, los viajeros contribuirán más a la conservación visitando un parque natural gestionado responsablemente y pagando una tasa de entrada para conocer a los animales y sus hábitats, que visitando centros que mantienen a animales enjaulados. Obteniendo a cambio una experiencia mucho más enriquecedora.

Los turistas que aún sí, decidan visitar un centro que alberga animales salvajes en cautividad, deberían asegurarse siempre que el lugar en cuestión sea un centro de rescate real y no un campamento o zoológico que, bajo falsos lemas conservacionistas, exhibe y explota animales para fines puramente lucrativos.

 

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