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Turismo y Animales

Acuarios

Aunque pueda resultar más difícil observar emociones en los animales acuáticos de lo que puede ser con otros animales, las tienen.

En los acuarios los animales padecen falta de espacio, hacinamiento y estrés causados por agresiones o por contacto con el público, los ruidos y los flashes. Los animales acuáticos necesitan altos estándares de cuidado animal y además son muy dependientes de la calidad del agua, por lo que la mortalidad en los acuarios suele ser altísima. Por ello, y por el poco éxito reproductivo la mayoría de peces que se encuentran en los acuarios son capturados de la naturaleza.

Los productos químicos empleados para mantener limpios los acuarios pueden afectar gravemente a los animales, ya sea a su piel, sistema respiratorio o capacidad para nadar y alimentarse. Los materiales con que se construyen los acuarios- pensados para facilitar la limpieza de los tanques, pueden no ser los adecuados para los peces que -debido a roces por ejemplo- pueden sufrir infecciones o laceraciones. Cuando se permite el contacto entre personas y animales, las sustancias químicas de cremas, perfumes, etc. pueden afectar también a los animales.

Estudios encargados por la “Captive Animals Protection Society” demuestran variaciones de conducta en los peces mantenidos en acuarios en comparación con su hábitat habitual. Los animales acuáticos suelen tener los sentidos, como el oído, muy desarrollado y cualquier sonido fuerte producido por motores, personal manipulando el recinto e incluso visitantes golpeando con suavidad el cristal les puede producir estrés y ansiedad.

 

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