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Turismo y Animales

Paseos con grandes felinos

Cada vez más operadores turísticos ofrecen la oportunidad de jugar con cachorros de grandes felinos o de pasear junto a ejemplares “domesticados” como parte de supuestos programas de conservación. Así pues leones, tigres, jaguares o pumas, son víctimas de otra  actividad de lucro que funciona principalmente a través del engaño a los turistas. Estas experiencias se ofrecen en diversos países de África (Sudáfrica, Zambia, Zimbabwe y Mauricio), en Suramérica e incluso en algunos zoos de EEUU.

Suele alegarse que las cuotas pagadas para participar en estas actividades se destinarán en beneficio de la conservación de estas especie en la naturaleza, sin embargo, rara vez o jamás se liberan a los animales utilizados. Al contrario, se ha descubierto que en muchos casos, al hacerse adultos, estos animales a los que se ha habituado a la presencia de los humanos, se venden a empresas que organizan cacerías enlatadas.

Por motivos obvios es imposible reintroducir en la naturaleza a animales que han sido habituados a la presencia humana ya que pierden el miedo a las personas y en libertad se acercan en exceso a las poblaciones creando graves conflictos que pueden terminar en ataques a ganado e incluso a las personas. Así mismo, el proceso de des-humanizarlos es largo y complejo: enseñarles a cazar y a relacionarse correctamente con los otros animales es sumamente difícil. Como mucho, estos animales pueden mantenerse en grandes cercados, pero la convivencia de varios machos adultos no es posible así que se tendrá que gestionar su exceso de alguna manera.

Algunos de estos centros alegan que la actividad forma parte de un proceso de 4 fases en que primero se cuida de las crías, luego se introduce a los animales en cercados controlados, más tarde a otro cercado mayor donde pueden cazar por sí mismos, y finalmente se les libera en la naturaleza. Curiosamente, ninguno de estos proyectos ha llegado todavía a su 4º fase, ni se ha reintroducido ningún animal desde el comienzo de estas actividades en 1999.  De hecho, ningún zoo del mundo, incluso aquellos con acceso a la ciencia y los conocimientos más avanzados, han conseguido reintroducir con éxito a un gran felino en la naturaleza.

Incluso en las mejores circunstancias posibles, la cría de leones en cautividad hace muy poco para abordar desde la raíz la disminución de la especie en su medio natural. Mucho más eficaz, resultaría destinar recursos a la conservación de estos animales en su medio natural.  

Para disponer de animales acostumbrados a la presencia humana para paseos con turistas, el primer paso consiste en separar a las crías de sus madres a las pocas horas de nacer. De esta manera además, las madres vuelven a ser fértiles rápidamente y pueden criar de nuevo al cabo de poco tiempo: forzando sus ciclos reproductivos pueden tener hasta 5 camadas en 2 años.

En estos centros existe también mucha endogamia ya que los animales usados para la reproducción suelen ser siempre los mismos, algo que acaba generando numerosos problemas de salud para la descendencia.

Algunos centros se lucran de sus animales durante toda su vida e incluso después de su muerte. Cuando separan a las crías de sus madres permiten a los visitantes que, previo pago, las alimenten con biberón y jueguen con ellas. Durante su etapa adolescente, los animales participan en los paseos con turistas y cuando llegan a la edad adulta acaban vendidos para cacerías enlatadas. Sus cadáveres pueden ser disecados y utilizados como trofeos para matarifes, o enviados a Asia para que sus partes se vendan en el mercado negro de la medicina tradicional.

No olvidemos que los animales salvajes no han pasado por el proceso de domesticación que se consigue con la convivencia humana durante cientos de generaciones. Así pues, estos animales no han perdido sus instintos. Siendo animales potencialmente muy peligrosos cualquier reacción de defensa o miedo, puede resultar en graves ataques hacia las personas. A menudo para evitar problemas de este tipo, a los felinos se les extirpan las garras –una práctica extremadamente dolorosa y con graves consecuencias, se les lijan o arrancan los colmillos o incluso se les puede administrar sedantes.


 

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