¿De dónde vienen los elefantes empleados en la industria turística de Tailandia?

babyMuchas veces hemos hablado de las problemáticas relacionadas con el uso de elefantes en trekking y espectáculos para turistas en Tailandia. Pero…¿os habéis preguntado alguna vez de dónde vienen estos animales? Os lo explicamos a continuación, aunque tenemos que avisaros…la respuesta no os gustará.

En los últimos años Tailandia ha vivido un verdadero boom turístico que ha supuesto un rápido y creciente aumento de los campamentos de elefantes, donde, para deleitar al público, estos animales tienen que llevar a cabo actividades antinaturales como pintar, bailar, jugar al futbol, montar en triciclo y, por supuesto, llevar a los turistas de paseo.

Una industria tan floreciente necesita, como no, de muchos animales. Sobretodo de animales jóvenes, de crías. A las que resulta más fácil enseñar los diferentes trucos y que más éxito tienen entre los visitantes.

¿Cómo hacer por lo tanto para disponer constantemente de animales jóvenes? ¿Sobretodo teniendo en cuenta que los elefantes en cautividad casi no se reproducen?

La respuesta es el tráfico ilegal de crías de elefantes: estos animales son cazados en el estado salvaje en Birmania, torturados para “quebrantar su espíritu” y, finalmente, llevados a Tailandia y vendidos a los varios campamentos y “falsos orfanatos”.

Según los informes de la ONG “Elephant Family” cada año, entre 50 y 100 crías de elefantes son capturadas en Birmania para alimentar la industria turística tailandesa. Y, dato aún más preocupante, por cada cría capturada hasta cinco elefantes adultos o adolescentes de su familia tienen que ser asesinados.

Birmania es segundo solo a la India por lo que al número de estos animales en el estado salvaje se refiere, pero hoy en día, se estima que tan solo cuenta con una población de 5000 individuos. Que podrían haber desaparecido del todo en menos de 10 años.

Siempre según Elephant Family, en los últimos 100 años se ha perdido el 90%  de la población de elefantes asiáticos y mientras el mundo entero se indigna ante la masacre de elefantes africanos a mano de los cazadores furtivos, en Asia estos animales están desapareciendo mucho más rápidamente y de manera mucho más silenciosa.

Con un escaso total de entre 25.000 y 35.000 elefantes asiáticos que viven en el estado salvaje en todo el mundo, por cada 20 elefantes africanos a duras penas queda 1 asiático. No es de extrañar por lo tanto que estos animales sean clasificados como “amenazados” en la lista roja de la International Union Conservation of Nature (IUCN).

A pesar de todo esto, el tráfico ilegal de elefantes de Birmania a Tailandia se sigue perpetuando sin excesivas dificultades para sus responsables.

Tras haber sido domesticados a través de la cruel y a menudo mortal técnica del “Pajaan”, estos animales son llevados a los campamentos de Tailandia, donde, en un intento de hacer creer a los visitantes que han nacido en cautividad, muchos de ellos son encadenados junto a una “madre postiza”. En general, resulta bastante sencillo detectar este tipo de subterfugio, ya que el elefante cría y el elefante madre no parecen tener ningún tipo de vínculo o conexión, la madre no puede amamantar a la cría, y el joven elefante suele tener cicatrices que son el recordatorio de su reciente “entrenamiento”.

Algunos campamentos incluso intentar presentar crías que no tienen ninguna relación entre ellas como si fueran mellizos de una misma madre postiza: un doble engaño para los turistas ya que, en la naturaleza, los elefantes mellizos son extremadamente raros.

En la actualidad, el coste de una cría de elefante ya domesticada a través del “Pajaan” varía entre los 17.000 y los 24.000 € aunque se cree que, debido a la creciente necesidad de estos animales por la industria turística, puedan haber incentivos “extra” por sus traficantes.

A pesar de que en 2013 las autoridades efectuaran algunas inspecciones, estas no resultaron muy efectivas. Para que realmente surtieran efecto, estas acciones deberían llevarse a cabo en todos los diferentes centros de Tailandia y sin ningún tipo de aviso previo, para que así no resulte posible mover a los animales de un sitio a otro.

A día de hoy, el único resultado de los controles realizados ha resultado ser la creación rutas alternativas para desplazar a los elefantes de Birmania a Tailandia.

Los intereses políticos y económicos detrás del contrabando de estos animales hacen que resulte muy complicado recaudar datos e información acerca de la magnitud real del tráfico de elefantes.

Según las ONGs locales, la única solución posible para frenar la caza de estos animales sería obligar a nivel legal a registrar las crías de elefantes nacidas en cautividad antes de las dos semanas de edad: actualmente esto no se tiene que hacer antes de que los animales hayan cumplido los 8 años. Así mismo, sería necesario crear una base de datos con el ADN de los elefantes, endurecer los controles en la frontera y las penas para los traficantes.

Ahora mismo, lo único de lo que podemos estar seguros es que si el tráfico de estos animales no se acaba pronto, la población de elefantes asiáticos de Birmania podría desaparecer para siempre. Y todo para que en Tailandia los turistas tengan la posibilidad de sacarse una foto con estos animales.

Para más info, os invitamos a mirar el reportaje a continuación: http://www.linktv.org/video/7852/baby-elephant-smuggling-exposed

 

 

Fuente: http://www.dailymail.co.uk/news/article-2176957/The-agonising-blows-expose-evil-secrets-Thailands-elephant-tourism-The-Duchess-Cornwalls-brother-tells-baby-elephants-brutally-starved-tortured.html

 

 

 

 

 

09/04/2014

2 pensamientos en “¿De dónde vienen los elefantes empleados en la industria turística de Tailandia?

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