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Turismo y Animales

Buceo respetuoso

El ingenio humano y la tecnología nos permiten tener el privilegio de conocer el entorno subacuático, pero debemos recordar que sólo somos visitantes, y que los animales que viven allí no están adaptados a la presencia humana. Por esta y otras razones, debemos aprender a entender la vida marina y ser especialmente respetuosos cuando hagamos inmersiones. Los ecosistemas marinos y acuáticos son tremendamente frágiles. Aunque a primera vista puedan parecer rocas o plantas, muchos organismos acuáticos son en realidad delicadas criaturas que pueden morir por un pequeño. Una simple rotura de un trocito de coral, por ejemplo, puede matarlo, y tardan decenas de años en desarrollarse.

Para evitar las consecuencias negativas de nuestra actividad, listamos algunos consejos por un buceo responsable:

  • Bucear sólo con empresas responsables que tengan, y apliquen, estrictas medidas de conservación y protección del medio ambiente. Si durante nuestro viaje, vemos que no se cumple, hacérselo saber y comunicarlo a nuestra agencia destino para que se lo comunique y no vuelva a trabajar con ellos.
  • Aprende fuera de la playa: Las primeras inmersiones hay que hacerlas siempre en piscinas o en zonas de playa con fondos de arena  para aprender a movernos en el agua con delicadeza. Es importante saber moverse con el material de buceo para evitar tocar y dañar el entorno. Desconfía si te llevan directamente al punto de inmersión: las barreras coralinas son ecosistemas extremadamente delicados que pueden resultar dañados como consecuencia de un mínimo contacto, por lo que esta operadora no está mostrando ningún interés en la conservación.
  • Si se entra al agua desde la costa, hacerlo con cuidado por los caminos establecidos y sin dañar la vegetación ni los hábitats de las aves marinas.
  • Controla el equipo antes de sumergirte y evitarás daños derivados de una mal funcionamiento, que pueda llevarte a arrastrar el equipo por el fondo marino.
  • Controla bien la flotabilidad para evitar posarte sobre plantas o fondos frágiles. El cálculo correcto de los pesos y una flotabilidad neutra evitarán dañar el fondo con las aletas. Procura moverte lo menos posible, además de ir más cómodo y gastar menos aire, los animales se te acercarán más y no provocarás daños. Esto se aprende poco a poco, pero es imprescindible que las primeras veces, cuando no se controla el medio y nos vamos chocando con todo, se haga en zonas donde no alteres la vida marina.
  • Mantener una distancia prudente. Disfruta siendo un simple observador de este maravilloso entorno. Ver y nunca tocar es el lema del buceador responsable.
  • Al bucear cerca del fondo debemos vigilar de no levantar arena con las aletas ya que podemos perjudicar a la fauna y flora, así pues, usaremos un aleteo de braza, la llamada “patada de rana”: Apréndela cuanto antes para disfrutar de un buceo limpio. Cuando quieras apartarte del fondo, usa tus pulmones para elevarte sin tocar nada. Sólo si es necesario, usa las puntas de los dedos para empujarte hacia arriba, con mucha suavidad y tratando de no tocar nada que no sea piedra o arena.
  • Procura no agarrarte a los corales. Sólo si fuera necesario por una cuestión de corrientes, por ejemplo, se debe buscar una roca o un coral muerto para mantener la posición, teniendo extremo cuidado para no romper nada ni hacerte tú daño (puede haber peces piedra, escorpiones, corales de fuego o diversas especies que pueden provocarte serias lesiones en la piel).
  • Resistir a la tentación de llevarse “recuerdos”. Llevarse corales, conchas u otros ejemplares de la vida marina puede tener graves repercusiones sobre el ecosistema. La mejor opción si queremos volver a casa con algún tipo de recuerdo, es tomar fotografías. Por supuesto, la ley y el sentido común prohíben capturar ningún ser vivo durante las inmersiones. Tampoco debes comprar por ninguna razón conchas, dientes de tiburón, objetos hechos con tortugas, peces u corales. La demanda de estos souvenirs es la causa de su muerte.
  • No se debe perseguir, tocar o acosar a los animales. Aunque no se aparten de nosotros no significa que no nos tengan miedo, quizás están protegiendo su guarida. Provocar a los peces para que naden, o manosear a pulpos, por ejemplo, los puede provocar un gran estrés. Por supuesto, no se debe agarrar ni “montar” sobre las tortugas marinas ni ningún otro animal. Además del estrés que les provocamos, al tocarlos les quitamos una película especial que recubre su piel y les defiende de parásitos y otros elementos nocivos, con lo que estaremos provocando que puedan enfermar o bajar su nivel de protección.
  • No enfocar a los animales directamente con las linternas, es dañino, molesto, y puede alterar sus sistemas de protección/depredación
  • No alimentar a los animales. Esto les puede provocar una dependencia de los humanos que puede resultar muy perjudicial para los animales, su relación entre ellos y los ecosistemas donde viven. Asimismo se les puede modificar la dieta, incluso envenenar y provocar una alteración de sus comportamientos naturales, pudiendo llegar a generar conductas agresivas contra otras especies o incluso los mismos humanos.
  • Llevarnos nuestros desechos. A veces los destinos turísticos con más encanto son también los menos equipados para la recogida de basura. Por este motivo es importante que nos llevemos con nosotros todos esos desechos que generemos y que podrían contaminar el ambiente y poner en peligro a sus habitantes.
  • Denuncia y no participes en cualquier actividad o inmersión que no cumpla cualquiera de estos requisitos. No tengas inconveniente en recriminar a otros buceadores que veas tocando o molestando animales; sobre todo si son guías, cuyo comportamiento no va a hacer sino favorecer que otros hagan lo mismo, y reportar de inmediato a sus superiores.. Comunica cualquier actividad que altere el medio como alimentar, sacar animales de sus guaridas, perseguir o tocar, molestar con palos, etc.

Además, para equilibrar el impacto de nuestra huella en los ecosistemas marinos hay muchas iniciativas para ayudar a  solucionar los problemas ambientales que más les afectan. Un  ejemplo de ello es ayudar a limpiar las playas. Si todos los buceadores se llevaran parte de lo que encuentran en los fondos, éstos estarían muchísimo más limpios y sin duda ayudaríamos a la supervivencia de numerosas especies marinas.




 

 

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