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Turismo y Animales Elefantes en los Templos

Elefantes en los Templos

En ciertos países, sobretodo aquellos con religiones hindú y budistas, tener un elefante en un templo supuestamente trae fortuna y buena suerte. Principalmente se utilizan para bendecir a los lugareños quienes los alimentan o se toman una foto con ellos a cambio de un donativo. Aunque no están trabajando directamente en la industria del turismo, los turistas a menudo los pueden encontrar en países como Sri Lanka y India.

La vida de los elefantes en los templos está llena de estrés, aburrimiento, soledad, dolor físico y sufrimiento psicológico. Se mantienen encadenados en un mismo lugar durante largos períodos de tiempo (incluso permanentemente) y a menudo en superficies duras (y muy perjudiciales para sus delicados pies).

Para sujetar a los animales, se les suele encadenar por sus patas, en ocasiones por una delantera y otra trasera que no les permiten ni darse la vuelta. Esta grave limitación de movimientos, provoca que los elefantes estresen, se frustren y enloquezcan. En estos casos, se suelen observar comportamientos estereotípicos tales como el balanceo constante de la cabeza de arriba abajo o del cuerpo de un lado a otro, o tirar de las cadenas. Se trata de comportamientos enfermizos y no de un baile como algunos de sus responsables suelen justificar. Con el tiempo, las cadenas pueden provocar cortes, heridas o graves infecciones peligrosas que pueden costarles la vida.

(Foto de elemotion.org: Un elefante joven en un templo sujeto por dos cadenas, delantera y trasera, y que debe dormir sobre sus propios excrementos y orina).

Los templos no están equipados con las instalaciones adecuadas para el cuidado de un elefante. Las necesidades básicas de los elefantes no pueden satisfacerse en estas instalaciones. Por ejemplo, un elefante salvaje pasa 18 horas al día buscando comida y puede beber hasta 200 litros de agua. Durante las horas más calurosas del día, un elefante salvaje busca la sombra y se extiende tierra sobre la piel para protegerse del sol. Pasan mucho tiempo en el agua para enfriar el cuerpo, suavizar su piel y tomar baños de barro. En un templo, la falta de sombra y de acceso al agua puede provocarles irritaciones de la piel, molestias y quemaduras de sol. Los elefantes son animales altamente sociables, las hembras y los jóvenes viven juntos en manadas y las crías pasan mucho tiempo jugando. Los elefantes en los templos se mantienen aislados y en los casos en que hay más de uno, se les priva de contacto con los demás.

A estos mismos elefantes se les hace participar en procesiones religiosas, celebraciones que pueden durar varios días y en que los animales se ven privados de descanso. Rodeados por luces, gente y ruidos, estas procesiones pueden ser muy estresantes para los animales. Durante la temporada de festivales, los elefantes se trasladan de una procesión a otra y al finalizar esta temporada, muchos de los elefantes se encuentran muy débiles, desnutridos, deshidratados, agresivos, y enfermos.

Información de: www.elemotion.org

 

 

Entrenamiento

Para controlar y someter a estos enormes animales, se les suele privar de comida y agua y de todo contacto social aislándolos, encadenarlos limitándoles todo movimiento, privándoles de sueño y descanso y golpearlos con ganchos metálicos en lugares sensibles -orejas y ojos.


El Pajaan es una práctica de “adiestramiento” o mal llamada “domesticación” de elefantes cuya finalidad es la de “romper el alma” de los animales para que se conviertan en seres sumisos y totalmente incapaces de desobedecer a las órdenes de los humanos. Esto se consigue separando a los jóvenes elefantes de sus madres (algo que de por sí ya es muy traumático en estos animales altamente sociales), luego encerrándolos en jaulas donde no pueden ni moverse y golpeándolos durante varios.

Cuanto más se intenta rebelar el animal más golpes recibe. Estos animales nunca serán capaces de olvidar lo que han vivido y después del pajaan siempre tendrán miedo a los hombres y por miedo harán lo que estos les pidan.

Tan sólo en 12 años, en el estado indio de Kerala, han muerto unos 1,000 elefantes durante su "entrenamiento".

Existe evidencia gráfica irrefutable de este proceso, como este video de National Geographic (Training Crush) y este fotoreportaje de el Magazine.

Generalmente se utilizan ganchos metálicos para dominar a los elefantes, y en muchas ocasiones se utilizan de manera abusiva y agresiva. Es frecuente ver heridas en la cabeza de los animales y detrás de sus orejas, demostrando que éstos han sido maltratados.

 

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