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Turismo y Animales

Osos bailarines

Los espectáculos con osos “bailarines” han estado extendidos, y todavía tienen cierta presencia, en diferentes países de Europa del Este y de Asia. En la India – donde dicha tradición estaba particularmente arraigada en la comunidad de los Kalandars-, se llegaron a contabilizar más de 400 osos que se utilizaron y transportaron durante años de pueblo en pueblo para realizar sus actuaciones. En la actualidad, y gracias a un proceso alternativo para lograr nuevas fuentes de ingresos para la comunidad local, la práctica ha sido erradicada.

Es una tradición  extinta en los lugares donde era aún común (Albania, Bulgaria, Grecia, India, Serbia, Turquía y recientemente Nepal), pero que se sigue practicando en Pakistán.

Separados de sus madres cuando todavía son unas crías, los osos sufren una perforación en su hocico con barras de hierro candente y sin ningún tipo de anestesia. Al ser ésta una de sus zonas más sensibles, se utiliza el agujero para pasar un gancho o una cuerda a través de él y controlarle.

A los animales además, se les extraen los dientes y, frecuentemente, las garras para evitar mordeduras y ataques.

El “baile” es una reacción interiorizada por los osos fruto del miedo que les provoca el “entrenamiento”. Obligados a moverse sobre hojas de metal caliente y brillante, los osos evitan esta amenaza alzándose sobre sus patas traseras y alternando los movimientos de sus patas delanteras, mientras la música suena de fondo. La repetición constante de este ejercicio logra que los animales finalmente se muevan de manera automática con el sonido de la música.

La continua tortura de la que son víctimas y las mutilaciones que padecen, impiden que estos animales puedan ser devueltos a su estado salvaje. Por ello, las distintas organizaciones implicadas en su rescate, trabajan para que puedan ser trasladados a zoos o santuarios.

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