Lo que esconde el famoso café de civeta

Las civetas son pequeños mamíferos del sur asiático con un grave problema: son explotadas cruelmente para obtener beneficios de todo tipo. Estos animales se venden como carne “exótica” en China, su piel se usa con el nombre de piel de algalia para caros abrigos, su grasa se utiliza como remedio natural en Sri Lanka, en Francia se aprovechan sus secreciones glandulares para conseguir el olor a almizcle en perfumes y en la India para un aceite ceremonial.

Pero sobre todo, las civetas son “famosas” para sus heces, de las que se extraen los granos de café que han ingerido y que se utilizan para producir el café más caro del mundo, el kopi luwak o café de civeta, importante reclamo turístico en Indonesia, Filipinas y Vietnam.

En un principio, los granos de café de civeta se recolectaban a partir de los excrementos de civeta salvaje que se encontraban alrededor de las plantaciones de café. Este proceso inusual contribuyó a la rareza del producto y, posteriormente, a su alto precio. Más recientemente, se han establecido y funcionan en todo el sudeste asiático un gran número de granjas intensivas de civetas. Estas granjas confinan a decenas de miles de animales en jaulas en batería, unas encima de las otras, donde se les alimenta a la fuerza.

En libertad las civetas asiáticas se alimentarían de manera esporádica de bayas de café y repartirían su alimentación con otras frutas y flores. En cautividad, en cambio, son forzadas a consumir durante un mes entero la misma cantidad de granos de café que comerían en todo un año. Como resultado de esta dieta los animales suelen desarrollar deficiencias nutricionales y perder parte de su pelaje.

En un reportaje de 2013, la BBC investigó y denunció el trato que se les da a las civetas en las granjas industriales: “Los animales son sustraídos de la naturaleza y tienen que soportar condiciones terribles. Llevan una dieta muy pobre en jaulas muy pequeñas, y hay una alta tasa de mortalidad” explicó Chris Shepherd, director regional adjunto de la ONG TRAFFIC (Wildlife Trade Monitoring Network) en el sudeste de Asia, entrevistado por la misma cadena de televisión.

PETA también visitó varias granjas de café de civeta en pueblos de Indonesia y Filipinas, dos de los principales productores mundiales de kopi luwak. Algunos de los productores anunciaban  que su café era de “origen silvestre” pero las imágenes de estas granjas, tomadas en secreto, mostraron civetas en cautividad y enfermas. Los animales además tenían signos de infecciones y de estereotipias: giraban constantemente por sus diminutas jaulas y agitaban sus cabezas de manera frenética.

En definitiva, si viajas a Indonesia, Filipinas, Vietnam o el sur asiático no te dejes engañar y no compres o pruebes el kopi luwak.  No existe de origen silvestre y lo único que estarás alimentando ¡es el maltrato animal!

09/07/2018

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