El pasado 11 de marzo, falleció Kiska, conocida como “la orca más triste del mundo”, tras 44 años de vida y 41 confinada en un tanque. El cetáceo vivía MarineLand, un parque de Ontario (Canadá), en una piscina de unos pocos metros. Había sido capturada en 1979 cuando solo tenía 3 años y fue mantenida con algunas orcas en un acuario en Islandia antes de ser vendida a MarineLand. Mientras estuvo en Islandia, fue compañera de cautiverio de Keiko, la orca que acabó protagonizando la película Liberad a Willy.
Durante su tiempo en Marineland, Kiska dio a luz a cinco crías. Pero todos sus compañeros acabaron falleciendo y desde 2011 vivió en su tanque en completo aislamiento, a pesar de la naturaleza altamente social de los mamíferos de su especie.