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Turismo y Animales Shows de loros y similares

Shows de loros y similares

Implicaciones para el bienestar del uso de aves de especies no domesticadas (especialmente especies como los loros) para fotografías o espectáculos

1. Antecedentes

Una variedad de especies tipo loro, se utilizan frecuentemente para posar para fotografías o en espectáculos para entretener a un público que paga por ello. En este informe examinaremos los métodos utilizados y las consecuencias de estos usos sobre el bienestar de las aves.

2. Condiciones y métodos de entrenamiento

2.1 Métodos de entrenamiento utilizados

Los métodos de entrenamiento puede ser muy variables, pero muchos son similares a aquellos utilizados en los animales de circo. A los loros se les puede entrenar a través del castigo o el refuerzo negativo (cuando un pájaro es sometido a estímulos aversivos -que pueden incluir la violencia- hasta que el ave lleva a cabo el acto que se le exige). Estos métodos suelen ser agresivos basados en amenazas y miedo que fuerzan al animal a cumplir con lo que se les exige.

Los pájaros también pueden ser sometidos a la privación de alimentos durante horas antes del espectáculo. Así, durante el “show” las aves se ven obligadas a llevar a cabo los comportamientos que se le exigen con el fin de recibir alimento. Cuando no se les alimenta durante más de 4 horas, el estado de las aves pueden sufrir. Se conocen casos en que las aves no han comido en hasta 12 a fin de garantizar su “rendimiento” durante el espectáculo. A diferencia de las rapaces, comúnmente utilizadas también en exhibiciones de cetrería y cuya conducta está adaptada a pasar días enteros sin comer, los loros herbívoros no tienen ninguna adaptación para hacer frente a dicha privación. Este estrés alimentario puede verse en un mal crecimiento de las plumas.

Muchas de las personas que se dedican a estos espectáculos no han realizado cursos formales en el manejo de los animales y no tienen conocimiento científico del comportamiento de los animales o de métodos de modificación de conducta no invasivos.

Estas aves se utilizan como objetos inanimados, "accesorios" para generar un ingreso a sus propietarios. Las aves exhibidas suelen estar desesperadamente hambrientas y no tienen otra alternativa que actuar para poder comer.

2.2. Desactivación del vuelo

Salvo una sola excepción todos los loros son fundamentalmente criaturas voladoras. Utilizan el vuelo para escapar de cualquier amenaza (real o "falsa") para su seguridad. Cuando no se requiere que las aves vuelen como parte de un espectáculo, se les puede “desactivar” el vuelo a través de dos tipos distintos de mutilaciones. De forma permanente por pinioning, o "temporalmente" por un repetido recorte de las alas:

El pinioning implica la amputación de parte del ala en la articulación de la muñeca (cortando así la "mano" del animal).

El recorte consiste en cortar algunas plumas de vuelo de una o ambas alas. En este caso las aves pueden recuperar sus habilidades de vuelo, si le vuelven a crecer correctamente las plumas. Aunque esto a menudo precisa de la intervención veterinaria ya que el nuevo crecimiento de las alas es problemática, y a menudo resulta en una pérdida significativa de sangre debido a la ruptura repetida de alas “de sangre”.

Los efectos sobre el comportamiento de animales a quien se le incapacita de volar perjudican gravemente a cualquiera de las especies de aves que normalmente volarían. Las reacciones adversas incluyen comportamientos extremadamente sumisos, incluidos los comportamientos temerosos, que hacen a las aves "más fáciles" para entrenar. Además, estas aves no pueden 'escapar' de su entrenador o de cualquier acción o personas a las que se enfrentan. A las aves utilizadas en sesiones fotográficas comúnmente se les recortan las alas aunque algunas son maniatadas.

2.3. Duración de la jornada de trabajo

Como especies tropicales, los loros están adaptados a 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad cada día. Por lo general, pasan alrededor de 6 horas al día encontrando su comida y comiéndosela. El resto del tiempo lo pasan acicalándose, socializando y descansando (digiriendo los alimentos). La mayoría de loros salvajes vuelan entre 56 y 72 kilómetros por hora y cubren cientos de kilómetros de distancia cada semana de sus vidas en compañía de sus compañeros de banda. Las aves cautivas a las que se les impide llevar a cabo estos comportamientos naturales sufren frustraciones de comportamiento.

Cuando los loros son obligados a “trabajar” más de 6 horas al día, su bienestar se verá afectado ya sólo por la duración además de los otros efectos que se les imponen durante la ejecución del “show”. Las aves también pueden verse obligadas a trabajar por las tardes en condiciones de poca luz, lo que les induce comportamientos temerosos, sobre todo en aves mutiladas que no pueden volar.

Los loros utilizados para fotografías sufren aún más si están en manos de fotógrafos ambulantes que caminan por las calles, tentando a los transeúntes para tomarse una foto con el ave. A pesar de ser aves tropicales, loros están en riesgo de sufrir estrés por calor ya que su temperatura corporal normal es de 40 a 42ºC. En su estado natural, estas aves evitarían el estrés por calor, pasando largos períodos de tiempo bajo la copa de un árbol a la sombra y volando.

2.4. Implicaciones para la salud asociados con el acceso público a los loros

La psitacosis es una infección bacteriana frecuente en los loros y muchas aves pueden portar este microbio sin mostrar síntomas. Algunas aves mueren de ésta, especialmente si se lesionan o están estresadas. La psitacosis puede ser transmitida a los humanos directamente de las aves o a través de su materia fecal en el aire. Existen tratamientos pero si esta condición no es tratada puede ser fatal.

La salmonelosis es una infección común en los loros y se puede transmitir a los humanos por contacto directo o indirecto con las aves o los artículos que las aves han tocado (Incluidas las manos de su entrenador).

Los loros de tamaño mediano y grande son capaces de infligir lesiones graves en las personas si muerden. A diferencia de la mayoría de otros pájaros, los loros tienen una fuerte capacidad trituración con su pico (lo suficientemente fuerte para aplastar las nueces de Brasil de un solo bocado). Las lesiones más comunes son mordeduras en las manos y la cara de algunas personas, algunas de las cuales requieren suturas.

2.5. Alojamiento para las aves

Cuando no están a la vista, estas aves suelen mantenerse en jaulas, que son tan restrictivas que los animales sufren una serie de frustraciones del comportamiento. Estos suelen incluir el daño de plumas y comportamientos neuróticos que incluyen auto-arrancarse las plumas, auto-mutilación, y el trazar estereotipados y repetitivos caminos dentro de la jaula.

En estas jaulas en condiciones ajenas a sus hábitats naturales a estos animales no se les suele permitir socializar con los de su propia especie. En ocasiones no disponen de jaula sino que deben permanecer sobre un pedestal o una percha. En estas condiciones los animales no disponen de enriquecimiento ambiental, no pueden llevar a cabo comportamientos naturales como buscar comida ni realizar el ejercicio necesario.

3. Implicaciones para el bienestar de las aves

El uso de aves para espectáculos o fotografías conlleva una serie de graves implicaciones sobre el bienestar de estos animales. Según estudios llevados a cabo por la profesora Irene Pepperberg, de MIT en EE.UU., los loros muestran una capacidad de aprendizaje similar a la de un ser humano de 3 años. Pepperberg ha demostrado que los loros grises pueden usar el lenguaje humano en su contexto, usando algunos números (cuentan hasta 6) y conceptos abstractos tales como forma, color, tamaño y naturaleza del material al describir los objetos. De hecho muestran un grado de inteligencia similar o mayor al de muchos primates superiores.

Los loros son también muy concientes de todo lo que sucede a su alrededor. Muchos son, por naturaleza, temerosos de situaciones nuevas (nuevas personas, objetos y sonidos). Esta neofobia es una adaptación para evitar amenazas a su seguridad en su estado salvaje, así que aquellas diariamente obligadas a estar en contacto con personas y objetos desconocidos sufren un considerable estrés.

A diferencia de la mayoría de los mamíferos, los grandes loros tienen una esperanza de vida similar a la de los seres humanos, por lo general viven de 40 a 65 años. En consecuencia, su sufrimiento puede durar décadas.

Un infome de Greg Glendell para la Fundación Born Free. www.greg-parrots.co.uk

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