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Turismo y Animales

Basuras y Animales

Los viajeros tienen en sus manos el poder de proteger a los animales también de otra manera: siendo muy conscientes de que los desechos y la basura que se dejan atrás después de un día de playa pueden acabar con la vida de muchos seres vivos y hacer de su hábitat un lugar repleto de peligros.

Según las Naciones Unidas hay alrededor de 18.000 restos de plásticos flotando en cada kilómetro cuadrado de agua salada. Se estima que el 80% de la basura plástica marina procede de tierra firme, y que el 20% restante se arroja desde las embarcaciones.

Entre el 60% y el 80% de todos los residuos -6,4 millones de toneladas al año- que van a parar a mares y ríos del planeta- son plásticos. Incluso más en algunas zonas como en el Este de Indonesia, una zona altamente poblada, donde la basura de plástico cubre hasta un 90% de la costa y la línea de playa.

Si el Pacífico Norte concentra la mayor cantidad de plásticos flotantes del planeta, la principal siembra de residuos plásticos sumergidos del mundo se halla en los fondos del Mediterráneo, entre las costas de España, Francia e Italia. Después del Mediterráneo, los mares con los fondos más contaminados son el Caribe (600 piezas de plástico por kilómetro cuadrado), Indonesia (unas 580 piezas) y el mar de Irlanda, con 230.

Una sola bolsa de plástico tarda 150 años en comenzar a degradarse. Algunas pueden quedan intactas durante cuatro siglos. A continuación detallamos el tiempo estimado de degradación de los objetos comúnmente arrojados en las playas:

  • 1-2 años: bajo los rayos del sol, una colilla con filtro puede demorar hasta dos años en desaparecer. Si cae en el agua, la desintegración es más rápida, pero más contaminante.
  • 10 años: el tiempo que tarda la Naturaleza en transformar una lata de gaseosa o de cerveza al estado de óxido de hierro.
  • 100 años: de acero y plástico, los encendedores desechables se toman su tiempo para convertirse en otra cosa. El acero, expuesto al aire libre, recién comienza a dañarse y enmohecerse levemente después de 10 años.
  • 100-1.000 años: las botellas de plástico son las que más tardan en transformarse. Al aire libre pierden su tonicidad, se fragmentan y se dispersan. Enterradas, duran aún más.
  • 150 años: las bolsas de plástico.
  • 1.000 años: los vasos desechables de polipropileno contaminan menos que los de poliestireno, material de las cajitas de huevos. Pero también tardan en transformarse.
  • 4.000 años: la botella de vidrio, en cualquiera de sus formatos, es un objeto muy resistente.

Efectos sobre la fauna

Muchos animales sufren y mueren como consecuencia de la presencia de estos desechos en su medio. En algunos casos los residuos plásticos atraviesan el intestino de los animales sin hacerles demasiado daño. Otras veces resultan letales: los trozos de basura obstruyen la garganta o el tracto digestivo causando la muerte por inanición o malnutrición. La basura se puede acumular en la tripa y provocar a los animales la falsa sensación de saciedad. Éstos dejan de comer y fallecen lentamente de hambre.

El 75% de las tortugas bobas muertas en el Mediterráneo y analizadas contenían restos de PVC en su estómago. No son las únicas. El 60,5% de las tortugas del sur de Brasil y el 56% de las de Florida (EEUU) habían ingerido el mismo tipo de basura. Esto se debe a que las tortugas confunden los plásticos con las medusas que forman parte de su dieta.

Los delfines son los más afectados por los residuos plásticos arrojados al mar. Cada vez es más frecuente ver ejemplares agonizando en las playas atragantados con una bolsa. En las costas de España se reciben con frecuencia cetáceos que varan en las playas, muchos de ellos con el estómago lleno de botellas de PVC, latas y hasta restos de juguetes.

Así mismo, la tercera parte de las aves marinas ingieren plásticos de manera selectiva, según el color. Muchas mueren ahogadas. El problema aumenta cuando también alimentan a sus crías con tapones de plástico, por ejemplo. Los que no mueren asfixiados, pierden peso paulatinamente y no se desarrollan bien.

Plásticos por tierra, mar y aire. Ni los felinos de las selvas se libran de su acecho. Demasiado a menudo los turistas tiran basura a los ríos causando, por ejemplo, que las bolsas de plástico se queden atrapadas en la garganta de estos animales, que dejan de comer y mueren lentamente. Tortugas, focas, pingüinos y serpientes se ven especialmente afectados por este tipo de contaminación.

Lamentablemente, todavía son pocos los ciudadanos y los turistas conscientes del daño que pueden causar. España es el cuarto país de la UE -por detrás de Alemania, Francia e Italia- donde más bolsas de plástico se utilizan: 10.500 millones al año, 238 por cabeza. Y apenas se recicla un 10%, un coste ecológico incalculable.

Tanto cuando estamos de viaje como en nuestra vida diaria, el primer paso es reducir el consumo de bolsas de plástico y sustituirlas con bolsas biodegradables. Así mismo, debemos acostumbrarnos a reutilizar recipientes, rechazar productos envueltos en embalajes de plástico innecesarios y, sobre todo, siempre recoger los deshechos que podamos encontrar en nuestras visitas a playas y otros entornos naturales.

Fuentes y más información en la web de Igualdad Animal

 

 

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