Peces rayas: cuando un pequeño gesto puede provocar grandes cambios…

Muchos de nosotros hemos acudido alguna vez a un zoológico o a una reserva natural y, para hacer una gracia, hemos ofrecido un trozo de nuestra comida a los animales sin ser conscientes, en stingraycityningún caso, de hasta qué punto estos pequeños gestos pueden provocar grandes cambios en sus hábitos. Ahora, un estudio advierte de los peligros de estas inocentes prácticas en el caso de los peces raya.

Un grupo de científicos del Instituto de Investigación Guy Harvey de la Universidad Nova Southeastern de Hollywood y de la Universidad de Rhode Island (EUA) han comparado el comportamiento de peces raya salvajes con los que habitan en la Stingray City Sandbar, unos bancos de arena de las Islas Caimán (UK) que reciben más de un millón de visitantes al año para nadar entre las rayas. 

Los resultados de esta investigación, llevada a cabo durante dos años, han concluido que las criaturas de las Islas Caimán muestran costumbres diferentes a las naturales de su especie debido a la alimentación que les aportan los turistas. Esto es, variaciones en su biorritmo, en el modo de buscar comida y en el apareamiento, es decir, que el tan de moda turismo interactivo provoca un gran impacto en la vida salvaje marina.

Southern_stingrays_at_stingray_cityLas rayas son animales acuáticos que habitan en aguas poco profundas cerca siempre de la costa en zonas de clima templado. Se alimentan de noche, de forma individual y raramente se cruzan en el camino de otros ejemplares. Pues bien, el reciente estudio muestra que las rayas alimentadas por los turistas comen de día, descansan de noche y se tornan agresivas atacándose entre ellas. Incluso la época de apareamiento ha variado y ahora se alarga durante todo el año.

 Y es que las actividades que se ofrecen permiten incluso poder montar encima de una raya y nadar con ella. Están tan acostumbradas al trato con humanos que ya esperan a recibir comida, perdiendo a la vez, su instinto animal. Este tipo de turismo reporta millones de dólares para la islas y quizás por eso no quieren ver “los costes sanitarios que se pueden desencadenar de estos cambios dañinos y nocivos para los animales a largo plazo”, advierte Mahmood Shivji, co-autor del estudio.

15/04/2013

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