Voluntariado con animales: la experiencia de Marta en ARCAS, Guatemala

Ya que muchos nos escribís preguntándonos sobre opciones responsables de voluntariado con animales, aquí os dejamos el relato de Marta, que hace dos años se fue a Guatemala para trabajar como voluntaria en el centro de rescate y rehabilitación de vida silvestre ARCAS. ¡Esperamos que su experiencia os resulte tan interesante como a nosotros!

“Como muchos de vosotros sabéis, encontrar un buen sitio para hacer voluntariado no es tan fácil como parece. Muchos de los centros son simplemente negocios de explotación de animales que además les están cobrando a “los voluntarios”  increíbles cantidades de dinero por poder estar cerca de los animales. Yo quise colaborar con un proyecto que realmente les ofreciera a los animales un buen nivel de bienestar, que no permitiera el contacto físico de los voluntarios/visitantes con los animales y que tuviera como el objetivo principal la reincorporación de los animales a su hábitat natural. Aunque parezca poco, hay muy pocos refugios que cumplen esos requisitos. Después de larga búsqueda de un proyecto que no me agotara mi limitado presupuesto, por fin encontré a ARCAS en Guatemala. Aquí me gustaría compartir con vosotros mi experiencia ahí por si uno de vosotros se está planteando hacer un voluntariado con animales.

ARCAS es un centro de rescate y rehabilitación de vida silvestre que intenta reincorporar especies de fauna silvestre decomisada y/o donada a su hábitat natural. En el centro del Petén se encuentran monos arañas, monos aulladores, loros, tucanes, kinkajúes (son nocturnos así que en principio los voluntarios no los ven) e incluso jaguares. Como todo pareció bien,  en primavera de 2013 cogí mi mochila y después de casi 30h de viaje llegué a ARCAS. El trabajo consiste sobre todo en la preparación de la comida de los animales, limpieza de las jaulas y varios trabajos de mantenimiento. En ARCAS el día empieza temprano porque a las 6.30 hay que estar trabajando y preparando el desayuno para los animales. La verdad es que levantarse tan temprano no es muy difícil gracias a los monos aulladores que empiezan a aullar a las 5.30. Es un sonido inolvidable que a muchas personas que lo oyen por primera vez les da miedo porque es realmente extraño (https://www.youtube.com/watch?v=4dKKBVEdoDo).

Hasta las 8 hay que limpiar las jaulas y darles de comer a los animales. A las 8 desayunan los voluntarios, entre las 9 y 11 hay trabajos de mantenimiento o pesca para que los animales en las jaulas puedan aprender a pescar ellos mismos. A las 13 la comida de voluntarios y a las 14 última limpieza del día y preparación de la comida. A partir de las 3 los voluntarios pueden descansar, ir a nadar al lago etc. A las 6 se cena y por la noche la mayoría de voluntarios piensa solo en dormir. En general, el trabajo de voluntarios es muy sencillo y si hay pocos voluntarios puede ser duro y bastante repetitivo. Hay días que hay que pasar limpiando jaulas de loros (ni os cuento la cantidad de caca que cae al suelo o a vuestros hombres si os despistáis). No es un trabajo para todo el mundo porque requiere mucha paciencia. Los loros hacen muchísimo ruido, a veces están de mala leche pero los voluntarios no les pueden hablar por mucho que les apetezca (si un loro aprende a hablar no podrá ser reintroducido). Además 2 veces a la semana viene una carga de fruta y verdura que hay que subir o bajar y para seros sincera llevar cajas de plátanos en la espalda fue realmente duro.  Por otro lado si hay muchos voluntarios puede que os falte trabajo. Aunque a algunos os puede decepcionar no es un sitio donde vais a pasar días acariciándoles a los animales.

No se permite el acceso libre de los visitantes y el equipo de ARCAS quiere que los animales tengan miedo a los humanos así que si un animal intenta acercarse,  los voluntarios deben ignorarlos o incluso intentar asustarles (moviendo una escoba, haciendo ruido o echándoles agua) que en caso de los monitos es especialmente difícil. Es para que aprenden que el ser humano = la maldad, ya que somos nosotros los que les están causando daño. Ver a los animales en las jaulas tampoco es fácil y a mí personalmente me costó mucho. Sé que en ARCAS se están esforzando mucho para que los animales estén en un buen entorno pero la única duda que tengo es que si viven en un ambiente suficientemente enriquecido y lo suficiente parecido a su entorno natural. En mi opinión deberían tener más enriquecimiento ambiental ya que es posible hacerlo con pocos recursos y lo podrían producir los voluntarios.

Dicho todo esto, cada día pasa algo que hace que pasar el día limpiando valga la pena. Haciendo  voluntariado allí tenéis la oportunidad de ayudar a los animales salvajes, de aprender mucho sobre ellos y de hacer cosas que están fuera de vuestra zona de confort. Yo por ejemplo participé en una necropsia de un loro. Ya sé que suena horrible pero es necesario para averiguar la causa de la muerte y poder ayudar a otros animales en el futuro. Además el hecho de poder observarles a los animales y estar cerca de ellos sin molestarles e es una experiencia inolvidable. Aunque a veces fue duro, a mí la experiencia me encantó y me gustaría volver allí para ver los cambios que han hecho en los últimos años. En ARCAS los voluntarios realmente forman parte del equipo y el refugio cuenta con su ayuda. Así que si queréis aportar vuestro granito de arena a la conservación de la biodiversidad y tenéis la oportunidad de estar en Guatemala os recomiendo ARCAS.”

¡Muchas gracias Marta! Si tu también quieres contarnos tu experiencia como voluntario internacional puedes escribirnos a turismo@faada.org 

12/02/2015

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